LOS COLORADOS SON YETA

Hay quienes dicen que el nacimiento de esta supuesta verdad surge en la Segunda Guerra Mundial con Hitler a la cabeza, porque tenía un primo lejano que cuando tuvo su primer hijo le envió una foto familiar que le fue entregada segundos antes de tomar la decisión de invadir Rusia. Un país helado donde si uno no va bien preparado de abrigo y alimento no tiene oportunidad de sobrevivir en sus fronteras. La foto enmarcada con un cuadro dorado mostraba al pequeño Albert, con su pelo color zanahoria fuerte, en brazos de su padre. Poco tiempo después la guerra terminó con la caída del führer.

Otros creen que el mito proviene del imperio romano, en los tiempos del gran César jugando con sus gladiadores a ser dios. Luego de maltratar de todas las formas posibles y dejar tirado casi muerto a su rival, el César le bajó el pulgar como símbolo de que tenía que degollarlo, pero éste lejos de hacerle caso tiró su espada en la blanca arena del Coliseo y se suicidó con veneno al estilo Romeo Y Julieta. Este gladiador brilló no solo por su rebeldía, sino también por el color rojizo de su pelo. El César bajo una traición inusitada cae brutalmente asesinado, pocos días después.

Según un diario de una corriente independentista de Honduras, en una de sus contratapas publicó una nota sobre los colorados y el surgimiento de la proyección de su “mala suerte”. Menciona que en los tiempos de la guerra no caliente en Estados Unidos un presidente, que luego pasó a la historia por su similitud con la vaca y no por brindar alimento sino por sus manchas, era transportado todos los días por un chofer, salvo en una ocasión en que éste se enfermó y su reemplazante lo llevó en su último viaje, al cielo. John F. Kennedy encontró por un disparo terrorista la muerte y solo un fotógrafo captó el momento en que su chofer dejó caer su gorro para mostrar el esplendor de su cabellera colorada.

De esta manera, pareciera que el rumbo de nuestras vidas se ve dominado por sucesos extraordinarios que no se pueden adjudicar más que a un fenómeno extraño e inusual, pero que últimamente es más común en cualquier parte del mundo. Los colorados parecieran llevar consigo una mística maligna que les es inherente y que cambia el curso de la vía láctea. O quizás sea una excusa barata para no hacernos cargo de aquellas situaciones que no podemos manejar o dominar y necesitamos culpar a alguien por dicho fracaso.

Acerca de Ignacio Pellizzon

Periodista, apasionado de la política y la escritura. Organizador del TEDx Rosario 2011. Fiel a MI BLOG: http://www.sabernopuedeserunlujo.blogspot.com.ar/
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