Tú, esencial en mi vida
como el oxígeno vital.
Tú, que con tu simple presencia
y tu fugaz ausencia
no me diste el tiempo
para agradecerte
y para apreciarte.
Apreciarte más aún
de lo que te aprecio.
Tú, simple paloma blanca
que vuela por lo alto
sin rumbo… pero feliz.
Tú, suave vino
en una noche de amargura
te me has ido,
me has dejado sola
en un mundo que
no logro comprender.
Lo único que ahora
me hace feliz
es saber que
te has convertido
en el arco iris
que aparece así,
de sorpresa,
silencioso, pero
que pide a gritos
ser observado
después de
MI LLUVIA.
