EL REINO DEL REVÉS

Hay un cuento infantil que es un clásico sin importar la generación a la que uno pertenezca. María Elena Walsh escribió el “Reino del revés”, una de las tantas obras con la que dejó de ser una más y pasó al salón de la fama. ¿Te pusiste a pensar alguna vez cómo serían las cosas si todo lo que hoy es “normal” fuera al revés?
Por ejemplo, ¿Qué pasaría si en Facebook todas las fotos de perfil fueran nuestras peores caras o las más graciosas, y dejáramos de lado esa elección de “la que salí mejor o le pongo mil efectos”?, ¿Seríamos capaces de mostrar lo peor de nosotros para que luego conozcan lo mejor?
No hace mucho había una publicidad en la que una chica muy bonita se subía a un colectivo y era observada por el chofer. Tras unos 20 minutos la joven desciende olvidándose su celular en su asiento. El conductor atento a esta situación, lo recoge, ya que sabía que todos los días se tomaba la misma línea para ir a trabajar.
Al día siguiente, la mujer vuelve a tomarse el mismo colectivo con el mismo chofer, llevándose la sorpresa de encontrar en el asiento su celular. Por curiosidad, comienza a observar las fotos que había sacado con su móvil y se sorprende al encontrar una fotografía de unas medias sucias y olorientas, una remera manchada y descocida, una habitación desordenada, una cocina con platos sucios y finalmente la cara del conductor con un cartel que decía: “Ya conociste lo peor de mi, ahora quiero que conozcas lo mejor”.
¿Qué sucedería si no nos preocupáramos más por mostrar lo mejor de nosotros, casi como alguien que no tiene defectos, y comenzáramos a publicar fotografías en las que nos mostramos como simples humanos y no modelos publicitarios?, ¿Las mujeres dejarían de producirse tanto para salir a la vida tratando de mantener una imagen, los hombres perderían el interés por el gimnasio, los músculos y la moda logrando que desaparezca el término “metrosexual?
Cuando era chico una forma que me servía para pedirle plata a mi mamá era decirle que me quería comprar 20 caramelos, al ver la cara de disgusto de ella, rápidamente le mencionaba que en realidad quería 10, para luego terminar diciéndole que con 5 estaba satisfecho. Mi intención siempre fue querer comprar 5 caramelos, pero sabía que si de entrada le planteaba esa cantidad podría haber un rotundo no, entonces utilizaba la estrategia de comenzar por lo imposible e ir disminuyendo la cantidad hasta llegar al número que quería. De esta manera, el contraste entre 5 y 20 me favorecía.
En el instante en que subimos una foto de perfil en Facebook en la cual nos vemos espléndidos, con un fondo impresionante, con un peinado perfecto, una cara lisa sin granos, cicatrices, con la iluminación adecuada, vestidos a la moda con lo mejor que tenemos, mostrando una sonrisa digna de una publicidad de Colgate, destacando nuestros mejores rasgos; en realidad lo que estamos haciendo es mentirle a los demás, pero lo peor es que nos mentimos a nosotros mismos, porque es imposible que uno ande por la vida de esa manera, porque simplemente no somos perfectos y nuestros defectos son los que nos hacen únicos.
Es lo mismo que yo hacía con mi vieja pero a la inversa. Si pedimos 20 caramelos y nos los dan, eso implicaría que la próxima vez pidamos más y así sucesivamente hasta que nos agarre una úlcera en el estómago y nos demos cuenta que tantos caramelos no eran buenos, y que con mucho menos nos hubiera alcanzado.
Si uno se sienta detenidamente a observar las fotos de perfil de todos los contactos que tiene en el “libro de caras lindas”, notará primero que no tiene ni idea de quienes son las tres cuartas partes de sus “amigos”, segundo que esas personas  en su mayoría son hombres o mujeres según quien esté realizando esta actividad y tercero que el motivo por el cual los o las agregó, se debe a que son muy atractivos/as en su foto de perfil o subsiguientes. Nadie tiene tantos amigos de verdad, inclusive conocidos, solamente Roberto Carlos en su tema “Un millón de amigos”.
Está clarísimo que si vemos un afiche de MC Donald’s con una hamburguesa gigante con dos o tres pisos, repleta de queso cheddar derretido con pedacitos de cebolla incrustados en una salsita hecha con mayonesa y kétchup únicos, rodeada de papas fritas que en tu puta vida te saldrían igual, y un vaso gigante de Coca, sabemos que cuando vayamos no nos vamos a encontrar con eso, sino con todo lo contrario, y aún así, sabiendo que es mentira compramos igual.

Quizás, si transformáramos a Facebook en un “libro de caras feas”, tendríamos de contactos a aquellas personas que realmente nos interesan por lo que son y no por una imagen falaz, nos contactaríamos con personas que nos cautivan por lo que hacen y no por cómo se ven, y por fin, dejaríamos de lado tanta producción para salir a la calle y nos mostraríamos tal cual somos, con nuestras virtudes y defectos. Por primera vez dejaríamos de mentirnos y, tal vez, sea el primer paso para entender que nuestra mejor foto de perfil son nuestros errores, los cuales nos hacen únicos. ¿Qué pasaría si viviéramos en el mundo del revés?

Acerca de Ignacio Pellizzon

Periodista, apasionado de la política y la escritura. Organizador del TEDx Rosario 2011. Fiel a MI BLOG: http://www.sabernopuedeserunlujo.blogspot.com.ar/
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