El robot que pensó. (cuento)

Había una vez, como de costumbre, una mujer aburrida e insatisfecha pero bastante inteligente, experta en mecánica y en el arte de demostrarse católica.

Sola pasaba los días esperando que su marido regresara de trabajar, luego esperando que se relajara y comiera, más tarde también esperaba que él terminara de dormir pero nunca llegaba. Se cansó tanto como para idear un proyecto que le cambiaría la vida.

Cuando despertó Raquel esa mañana fue corriendo a comprar muchos y diversos materiales, abrió sus empolvados libros y se dispuso a construir robots…robots de compañía. Tras su laborioso día emergieron tres criaturas divinas, serviciales, eficaces y útiles a los cuales mareó con historias sobre lo buena persona que ella había sido durante todos esos años (para qué ser bueno si no lo podes contar, no?), les dio directivas sobre sus debidos comportamientos, les enseñó a acatar sus órdenes, etc.

Años más tarde, aquellos tiernos aparatos llamaron la atención de todo el barrio, especialmente la de los niños, quienes visitaban la casa un par de veces al mes para experimentar relacionarse con esos espectaculares inventos.

Carol, una de las niñas de la cuadra, se encariñó bastante con el mayor de los robots, Aristóbulo. Éste la seguía a todas partes sirviéndola en sus necesidades, haciendo monerías para lograr una sonrisa en su lindo rostro humano. Tal fue la conexión entre ellos que él comenzó a elegir por sí mismo omitir órdenes de su creadora y realizar actividades que lo acercaban cada vez más a su amiguita.

La tarde en que Raquel se sentó en su sillón para disponerse a ver televisión, llamó a Aristóbulo para que le hiciera compañía y éste no respondió, lo llamó cinco veces pero siguió sin obtener respuesta. Rápidamente lo buscó pensando que se había descompuesto pero cuando lo encontró, él estaba contemplando una foto de Carol.

La determinante mujer intentó obligarlo a obedecer sus órdenes, pero el mayor de los robots contestó: “prefiero hacer ésto que ir a ver televisión”.

La creadora se desveló tratando de solucionar el problema que veía en su invento: le cambió partes, desatornilló, atornilló, soldó, golpeó, reseteó, pero Aristóbulo nunca volvió a ser el mismo.

Los otros robots la ayudaron ,tirándole datos, a concluir que el problema había sido la influencia de Carol. No lo pensó dos veces y la eliminó de la faz de la tierra.

Nunca se supo por qué la creación más perfecta de Raquel un día empezó a pensar, a decidir, a sentir, tal vez sólo actuó el destino. Pero lo que sí se supo fue que la primera vez que Aristóbulo odió, fue a Raquel. Y se marchó, para volver a sentir amor.

 

Acerca de Rouse

Casi bioquímica, cantante, compositora, escritora, seño de un taller de comedias musicales, administrativa; multifacética para resumir. Llevo escrito siete diarios íntimos, miles de cartas y algún que otro cuento o reflexión. Escribo porque a veces mi mente debe hacer back ups de tanto pensamiento contenido. No me gusta poner tildes, aunque a veces me esfuerzo y releo para completar. Creo que no hay mucho mas que decir sobre mí.
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Una respuesta a El robot que pensó. (cuento)

  1. Lucrecia Mirad dijo:

    Rouse:
    Estuve leyendo tus textos. Tenes muy buenas ideas. Sin embargo la clave de situacion la das vos misma en tu presentacion. Te asaltan pensamientos.Para que tu literatura sea arte, deben transformarse en sentimientos. Si te relees verás que los sentimientos estan en el texto, un tanto velados. Si los pones en primer plano, aparecerá toda tu sensibilidad brillando. Lucrecia Mirad

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