FINAL SIN GRISES

-Lucas, vení!!! Dale, vení, apurate.

Fueron sus primeras palabras en aquella mañana gris y eterna de abril.
Mirko andaba por los cuarenta, aún añorando aquellas noches rockeras cuando la cerveza, las chicas y los amigos robaban sonrisas y proyectaban sueños directo a la nada.
Había olfateado que la cizaña se devoraba al trigo en los campos de su raciocinio, y que la trompada que lo aguardaba podía ser la mas dolorosa y lacerante. Pero la buscaba, movía la cintura con miedo para esquivarla por unos instantes, hasta que, caprichosa, la sensación de besar la lona se regodeaba dejando un halo de amargura incontrastable.
En esa casilla de correo, agazapado, estaba guardado el naipe que marcaría el final de una partida. Y como en todo final, no había lugar para grises.
Hasta que, la carta agazapada infló sus alas. Como eterna e indestructible mostró su rostro entre tanta confusión. Asestó el tiro del final rompiendo cada vena a su paso y regando el alma de Mirko con un sollozo que se haría incontenible, perdurable.

-Lucas, vení!!! Dale, vení, apurate. Asomá la nariz a los avatares de la vida, pero no dejes escapar tu inocencia y tu frescura así nomás, casi sin darte cuenta.

-Papi, no te entiendo – replicó el purrete que apenas juntaba un puñado de años, envuelto en sus ojitos de asombro.

-Dale, vení. Y abrazame fuerte….que a tu viejo hoy el corazón le dijo adiós para siempre…….

Acerca de Javier Paris

Rosarino nacido en el 73. Periodista egresado de TEA promoción 2000 .Aficionado a la lectura y re sembrando la semilla de la escritura.
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