Como de vuelta al airecito de la primavera, reaparece
nuestra mollera por entre las aguas de magico ritmo.
Ahora, dice uno, estamos de vuelta. ¡Somos verdaderos
tractorcitos! que entre paladares entumecidos beben
la sangre dulce de Dios.Ahí si Pulgarcito me mira y aplaude,
pues sabe que de ese aquelarre, el tambien tendra su racion.
Así los kerosenes aromatizan el pequeño cuarto, y un soplo leve
nos devuelve, el diamante de una estrella que a vuelto a brillar.
Marzo 11.
