Castillo de arena

Ya no hay razones,
pero quiero cambiar.
Rompí corazones,
pero nada puedo hacer,
para variar.
Te ví,
comencé a correr,
a retroceder.
Me querías,
te desprecié.
Te quise,
nada hice.
La realidad es extraña,
me duelen los ojos,
ya no lloro porque
algo adentro
siempre se desmorona,
no puedo volver a construirlo.
Estaba sentada.
El piso,
ya no era como lo veía.
Me veía construyendo,
con mi voz aquella melodía.
Tocaba tu cara,
volvía a verte a los ojos,
como a mi me gusta,
como a vos te gusta.
Solo es arena
en mis manos.
Tu figura,
se desvanecía,
flotaban las partículas
de aquellos recuerdos
junto a la brisa,
que me devolvía,
un poco la cordura.
Miré hacía abajo,
solo hallaba más arena,
arrastrándose y perdiéndose,
en el agua del mar
sin haber sido nunca
un castillo.

Acerca de Lucila Moro

Escribo mis pensamientos, sentimientos, frustraciones y alegrías desde muy pequeña. Ha sido algo natural que me permite continuar y salir adelante...
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