EL SIGILOSO ANDAR DE LA FELICIDAD

 

Sigiloso andar el de la felicidad. Bifurca caminos con estrategias magras, rebalsa en grietas de temor, aúlla su luna de otoño. Sorprende, camina sobre la cornisa de las comisuras de los labios, se extingue, traiciona.

El hombre no sabía cuántas veces se había preguntado el por qué.  Por qué?, si hizo todo. En el tintero no quedaron reproches en espera, ni colillas de cigarrillos humeantes. Cuidado, tampoco podía jactarse de ser un dechado de virtudes, pero la almohada lo recibía en tensa calma cada crepúsculo.

El hastío golpeaba los portales de su corazón mientras iba tomando impulso para que el embrión de la voluntad se traduzca en accionar sabio, terco, decidido.

Sigiloso andar el de la felicidad. Suele ser esquiva, a veces patética y otras veces burla la guardia baja y se entromete con fulgor en un rostro desvencijado.

Ella barrenaba la vida como una ola de un mar furioso. Con los mismos vaivenes, con iguales destinos. Un embarazo inesperado, el abandono del futuro padre de su hija a cuestas. Todo, mas la suma de una infancia menguada en afectos, efímera en sonrisas. A veces despechada, le preguntaba a Dios por qué, y tampoco, como él, sabía cuántas veces se lo había preguntado. Cada vez que la miel del amor solapaba su contorno, queriendo o sin querer, se acurrucaba en sus propias excusas, huyendo veloz, gambeteando los riesgos.

Sigiloso andar el de la felicidad. Sigiloso y  arbitrario. Tanto que una tarde primaveral de setiembre, entre uniformes, papeles, café y picardía, se propuso trocar penas, entrelazar senderos, derramar de su copa a veces mísera. Y aquellas dos vidas, lejanas entre sí, comenzaron a mirar sobre los hombros, a paladear un inesperado y sublime sabor de justicia,  a disfrutar del guiño cómplice de aquella felicidad esquiva.

 

Acerca de Javier Paris

Rosarino nacido en el 73. Periodista egresado de TEA promoción 2000 .Aficionado a la lectura y re sembrando la semilla de la escritura.
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2 respuestas a EL SIGILOSO ANDAR DE LA FELICIDAD

  1. Lucrecia Mirad dijo:

    SI! Cómo me gusta esa contradicción del lenguaje duro para hablar de amor. Porque aunque hablemos de desamor, hablamos de amor. Que buen uso del lenguaje!
    Lucrecia

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