Fruto de carne amarga,
mano de buena obra, curandera de los surcos
sarmienta del yunque
No asqueaba al endurecer los sexos y hacer el derrumbe
—porque para el desorden también existe esfuerzo—.
Enjoyada o agredida como una criatura
dibujaba la raya con el peine, operaba tocando, velaba
zurcía, soldaba, refregaba la frente y el piso,
se agitaba en la tibieza de los ramos…
Hoy pienso en todos.
Qué despreciables, no consumamos.
Tecleamos, compramos, desechamos.
Tanta realidad la va a matar.
Hoy pienso en todos.
Coleccionar no construye
ni salvarse es sanar.
(de 19 de fondo. Poéticas de la construcción. Ed. GATOGRILLè. Rosario, 2008)
