Ante la presencia de la Hoguera Blanca

Abre intensa la boca.Marchita.
Distiende sentidos olvidados al sol.
Cierra el clamor inaudito.Mi aurora.
Nace el silencio.La voz.

Aplastando el sudor.
La mueca plácida, el austero fervor:

De quererse. Sabio,
agonía postuma.
De entenderse. Neutro,
con angustias, sin crucificción.
De saberse. Incauto,
verdad absoluta, detestable sabor.

Y al golpe siniestro
descubrir en fuga:
su misa. Apresta las manos duras.
No hay escencia,no hay rezos.

En un hueco:
Se despiertan yermos,
las alas, los girones, los nuestros.

Las manchas revueltas.Al fuego.
Desnudez , espantos, lunas
se mecen en cenizas.

Y al inconsciente movimiento seco
para calmar nuestra sed:
As de espadas. Sangre y duelo.
Has de espadas. Sangre y sueño.

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