Nocturnos

Nocturnos

recorren tu alma,

te haces agua en el cántaro de la melodía

te haces agua en mi sed

y vuelve el compás a desnudarte,

sin darte cuenta que la eternidad

descompone los fragmentos de tu cuerpo

y me los entrega a cada latido,

a cada in crescendo,

a cada desnudez,

y a cada golpeteo del piano

nacen y mueren en mi alma y en tus labios.

Otra vez la  cadencia acaricia, nos cierra los ojos,

nos disfraza de tenue velo,

de destino fatal

de destino final,

la vida no puede continuar después de tu pelo.

Entre cadencias nace el beso

que se arroga la virtud de ser eterno

y nos dice que llegó el momento

de  intercambiarnos la piel y marchar para siempre

vestidos del otro.

 

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